la vivienda no es un casino
Mientras todos señalamos a los extranjeros y a las plataformas de alquiler vacacional… pocos quieren mirar al verdadero espejo.
¿Quieres saber por qué la vivienda en Canarias se ha convertido en un privilegio y no en un derecho?
No mires solo hacia arriba.
Mira al vecino de al lado.
Mira incluso hacia ti mismo.
Porque sí, los turistas llegan, los inversores aterrizan, y las plataformas vacacionales hacen su agosto. Pero…
¿quién pone los precios?
¿Quién infla las expectativas?
¿Quién convierte cualquier vivienda vieja, mal cuidada y sin reforma en una “joya” para un comprador con “mucho dinero y pocas preguntas”?
Los propietarios. Muchos de ellos, canarios.
El delirio del precio soñado
La escena es tan habitual que ya ni escandaliza:
Un propietario que vive en una casa heredada, mal mantenida, sin actualizar, pretende venderla como si estuviera en plena milla de oro madrileña. ¿El argumento?
—“A un extranjero seguro que le encaja.”
—“Uno de esos nórdicos que pagan sin mirar.”
Error. Garrafal. Catastrófico.
Ni todos los extranjeros son ricos, ni todos los inversores están dispuestos a pagar el doble de lo que vale una propiedad por el simple hecho de estar bajo el sol canario.
Ellos hacen números.
Analizan rentabilidad.
Y no vienen a regalar dinero.
Los agentes inmobiliarios… ¿cómplices?
Y aquí entra otro personaje de la trama:
* El agente que dice que sí a todo.
* Que no discute precios irreales.
* Que alimenta la fantasía del “ya aparecerá alguien”.
Pero, seamos claros:
Nosotros no ganamos si no vendemos.
Y vender no se consigue poniendo el precio que al cliente se le ocurre tras ver una casa similar en Idealista.
Se vende cuando el precio se ajusta al mercado.
Cuando hay estrategia.
Cuando se es profesional.
Cuando se trabaja con ética.
Pero claro… el problema es el turismo, ¿no?
No nos engañemos más.
– Cada vez que convertimos una vivienda en vacacional “porque da más dinero”…
– Cada vez que rechazamos un comprador local por esperar a uno de fuera con “más poder adquisitivo”…
– Cada vez que nos negamos a ajustar el precio porque “yo no voy a regalar mi casa”…
Estamos poniendo una piedra más en el muro que expulsa a nuestros propios hijos, sobrinos, nietos y vecinos del lugar donde nacieron.
Porque si vendemos TODO a quien puede pagar MÁS,
¿dónde vivirá la gente que hace que esta tierra funcione?
👉 El camarero.
👉 La enfermera.
👉 El profe de tus hijos.
👉 El barrendero.
👉 La policía.
¿De verdad pensamos seguir especulando mientras ellos carecen de oportunidades habitacionales compatibles y cercanas a sus puestos de trabajo?
Esto no es sostenibilidad.
Esto no es sentido común.
Y desde luego, no es patriotismo, ni canariedad, ni defensa del pueblo.
Esto es avaricia, ignorancia o cobardía.
Y no lo vamos a maquillar.
¿Qué toca hacer?
✔️ Escuchar a los profesionales.
✔️ Ajustar expectativas.
✔️ Dejar de vender castillos en el aire.
✔️ Parar de empujar precios a niveles que revientan la sociedad.
✔️ Apostar por un modelo de desarrollo con cabeza, corazón… y valores.
Si estás en el sector, si eres propietario, si eres agente… Hazte una pregunta brutalmente honesta: ¿Estoy ayudando a que esto mejore, o soy parte del problema? Porque esto no va solo de vender casas. Va de no vendernos como sociedad.
Comparte si crees que ya es hora de decirlo sin filtros.
📢 Y comenta si tú también estás harto del “más por más” que solo lleva a menos.
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